El tortícolis, aunque no suele ser una enfermedad grave en sí misma, puede ser un síntoma de otras condiciones que requieren atención médica. Se puede dar debido a espasmos musculares, lesiones cervicales o problemas estructurales en el cuello, como hernias de disco o espondilosis cervical.
Estas condiciones no son alarmantes, pero pueden ser signos de alertas para otras enfermedades más serias como accidente cerebrovascular o lesiones en la médula espinal.
En la mayoría de los casos el torticolis se puede mejorar con diversas terapias físicas o medicamentos. Pero si la persona que lo padece no puede calmar el malestar o es recurrente es necesario acudir a un especialista para descartar causas más graves y recibir el tratamiento adecuado.
¿Qué hacer en caso de tener tortícolis?
- Es importante permitir que los músculos del cuello descansen y se relajen. Evitar actividades que puedan empeorar el dolor o la tensión en el cuello, como realizar movimientos bruscos o cargar objetos pesados. Descansar en una posición cómoda y utilizar las almohadas adecuadas puede ayudar a reducir la tensión en el cuello.
- Aplicar compresas calientes o frías en el área afectada puede ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación. Se puede alternar entre calor y frío para ver cuál de las dos provoca alivio.
- Masajear suavemente los músculos del cuello y realizar estiramientos suaves puede ayudar a relajar los músculos tensos y mejorar la movilidad del cuello. Se recomienda no forzar los estiramientos y detenerse si se siente dolor.
Prevenir la recurrencia
Para evitar que el tortícolis vuelva se pueden tomar medidas preventivas como mantener una buena postura, evitar el estrés y la tensión en el cuello, realizar ejercicios de fortalecimiento y estiramiento regularmente, hacer pausas en el trabajo frente a la computadora, cuidar la postura frente al celular y, sobre todo, asumir la responsabilidad personal de cuidar el cuello.










