El Instituo Raimon Gaja nos comparte el siguiente artículo sobre el síndrome del quemado, en inglés, “burnout”, que hace referencia a fundirse o quemarse, como sucede con una bombilla o un fusible. Tener el síndrome de burnout, entonces, es como “vivir fundido”, sin energía, sin ánimos, ni esperanza. El burnout es un problema serio que afecta tanto a la salud como a la calidad de vida laboral. Se trata de una forma de estrés crónico y extremo que surge cuando se hacen esfuerzos continuos sin obtener resultados satisfactorios. También se conoce como el Síndrome del Desgaste Profesional o del trabajador quemado, ya que se caracteriza por un agotamiento físico, mental y emocional, lo que genera la sensación de “no poder más”.
¿Qué ocurre cuando estamos “quemados”?
El síndrome de burnout puede afectarnos de distintas maneras y en diferentes grados, pero comúnmente genera los siguientes síntomas:
- Cansancio emocional: Nos sentimos agotados física, mental y emocionalmente, sin importar la cantidad de trabajo realizado. Cada vez nos resulta más difícil enfrentar los retos laborales y nos volvemos irritables, con una visión más negativa.
- Autoprotección: Al convencernos de que involucrarnos demasiado nos afecta, reducimos nuestro nivel de compromiso. Creamos una barrera emocional que nos protege, pero también disminuye nuestra eficacia laboral.
- Frustración: Sentimos que ya no somos capaces de desempeñar bien nuestro trabajo, lo que afecta nuestra autoestima tanto en lo profesional como en lo personal. Esto genera una sensación de inutilidad y de que “valemos menos”.
Síntomas del burnout
El burnout afecta en tres niveles: físico, mental y emocional. Aunque los síntomas varían según la persona y la fase en que se encuentre, algunos de los más comunes incluyen:
- Síntomas físicos: Fatiga extrema, dificultades para dormir, problemas gastrointestinales, dolores de cabeza, tensión muscular, taquicardia, y alteraciones en el apetito o la vida sexual.
- Síntomas emocionales: Pérdida de motivación, procrastinación, sentimientos de frustración y vacío, ansiedad, falta de confianza en la capacidad personal, y rechazo hacia la profesión. Esto puede llevar a distanciarse de amigos y familiares.
- Síntomas de comportamiento: Bajo rendimiento, evitar responsabilidades, absentismo laboral, quejas constantes y conductas de riesgo, como el aumento del consumo de alcohol o tabaco.
Pedir ayuda psicológica
El síndrome de burnout es una condición de estrés laboral que no solo reduce la productividad, sino que también puede dañar seriamente otras áreas de la vida. Por eso es fundamental pedir ayuda médica y psicológica a tiempo.
La terapia cognitivo-conductual es la opción más eficaz en estos casos. Un psicólogo puede ofrecer herramientas para reducir las fuentes de estrés y contrarrestar sus efectos negativos. Algunas estrategias incluyen:
- Ayudar al paciente a ajustar sus expectativas a la realidad.
- Promover un equilibrio saludable entre las diferentes áreas de la vida: familia, trabajo, amigos y ocio.
- Enseñar al paciente a poner límites en su agenda laboral.
- Entrenar habilidades sociales para fomentar un ambiente de trabajo positivo.
Ignorar el burnout solo perpetúa el estrés, aumentando la ansiedad y el desgaste emocional. Enfrentarlo, con la ayuda de un profesional, es el primer paso para recuperar el bienestar.
¿Alguna vez has experimentado el desgaste profesional del burnout?









