
La sequedad ocular, también conocida como síndrome del ojo seco, es una afección cada vez más común en un mundo donde la exposición a pantallas, los ambientes climatizados y el uso prolongado de dispositivos digitales forman parte del día a día. Se produce cuando los ojos no producen suficientes lágrimas o cuando la calidad de las mismas no es adecuada para mantener la superficie ocular lubricada. Esta condición no solo genera molestias, sino que también puede afectar la salud visual si no se trata adecuadamente. Conocer sus causas, síntomas y formas de prevención es clave para proteger nuestros ojos y mantener una visión confortable y saludable
Causas
El ojo seco puede tener múltiples causas, entre ellas factores ambientales como el viento, el aire seco, el aire acondicionado, la exposición prolongada al sol o al humo del tabaco, así como el uso excesivo de pantallas que reduce la frecuencia del parpadeo. También influyen los cambios hormonales, especialmente durante la menopausia, el envejecimiento, ciertas enfermedades autoinmunes (como el síndrome de Sjögren, lupus o artritis reumatoide), el uso de medicamentos como antihistamínicos, antidepresivos o descongestionantes, el uso prolongado de lentes de contacto, y procedimientos como la cirugía ocular. Además, la disfunción de las glándulas de Meibomio, que son las encargadas de producir los aceites que estabilizan la película lagrimal, puede aumentar la evaporación de las lágrimas, agravando la sequedad ocular.
Síntomas
Los síntomas del ojo seco pueden incluir una sensación de ardor, picazón o sensación de tener arenilla en los ojos, enrojecimiento, visión borrosa, especialmente al final del día, fatiga visual, sensibilidad a la luz, lagrimeo excesivo como respuesta a la irritación, dificultad para usar lentes de contacto y molestias al leer o al mirar pantallas durante períodos prolongados. Estos signos pueden variar en intensidad y tienden a empeorar en ambientes secos o tras realizar tareas visuales exigentes.
Aquí te damos algunas recomendaciones para proteger tus ojos y mejorar tu bienestar visual:
1. Usa lágrimas artificiales
Son gotas lubricantes que ayudan a mantener los ojos hidratados. Puedes usarlas varias veces al día, pero si necesitas aplicarlas más de una vez cada dos horas. En las farmacias del país hay varias opciones, te sugerimos optar por una sin conservantes para evitar irritaciones.
2. Aplica geles lubricantes por la noche
Son más densos que las lágrimas artificiales, por lo que su efecto dura más. Eso sí, pueden nublar la visión momentáneamente, por lo que se recomienda usarlos antes de dormir. En caso de querer usar los geles, es mejor conversarlo con un oftalmólogo de tu confianza antes de hacerlo.
3. Evita corrientes de aire directas
Exponerse al viento, a ventiladores, secadores de pelo o aires acondicionados puede aumentar la sequedad. Es recomendable usar lentes envolventes al aire libre y evitar la exposición directa a estos aparatos en ambientes cerrados
4. Usa humidificadores
El ambiente seco por calefacción o aire acondicionado afecta la humedad natural de los ojos. Un humidificador puede ayudarte a mantener el nivel adecuado de humedad en tus espacios cerrados.
5. Haz pausas activas
Aplica la regla del 20-20-20: cada 20 minutos, mira un objeto que este a 6 metros de distancia durante al menos 20 segundos. Recuerda parpadear conscientemente, ya que frente a una pantalla fijamos la vista y parpadeamos menos.
6. Evita el humo del tabaco
Fumar o estar expuesto al humo puede irritar los ojos y promover la sequedad del ojo. Es una razón más para alejarse del tabaco.
7. Aplica compresas tibias y limpia los párpados
Una toalla tibia sobre los ojos durante unos minutos puede ayudar a desbloquear las glándulas que lubrican naturalmente el ojo. Limpia suavemente los párpados con productos naturales como agua de manzanilla.
8. Incluye omega-3 en tu dieta
Este tipo de grasa saludable puede contribuir a mejorar la calidad de las lágrimas. Puedes incluir jugos de semillas de linaza o consumir sardinas o salmón, aunque es mucho más difícil acceder a este pescado en el país. Suplementarse puede ser una opción, consulta con tu oftalmólogo antes de tomar suplementos.
La sequedad ocular es una afección común, pero controlable. Si a pesar de estos cuidados persisten las molestias, consulta a un oftalmólogo para recibir un tratamiento personalizado. Tus ojos también necesitan un respiro.










