Medicar a adultos o niños sin supervisión médica puede convertirse en un problema y generar efectos adversos en el paciente. A menudo, para evitar largas filas para obtener una ficha para la atención o cita médica en un sistema de salud congestionado, algunos padres acuden a la farmacia o siguen la recomendación de un conocido y compran medicamentos para aliviar un síntoma de su hijo o hija. Esto puede funcionar, aunque no es lo recomendable ya que puede provocar efectos inesperados y no el alivio deseado.
El pediatra Lorgio Rivera, nos orienta sobre los problemas y riesgos de la automedicación. Si bien es cierto que subyace el deseo de mejorar el estado de salud de nuestro niño o niña, es necesario tener un criterio médico para elegir, cuando corresponda, el medicamento adecuado, seguro y efectivo, con la dosis precisa; caso contrario, podemos incurrir en una sobre medicación, dar un medicamento que no se necesita, generar toxicidad o enmascarar el síntoma de una enfermedad que requiere ser tratada.
Evitemos la automedicación en niños o adultos, informémonos, hablemos con el personal de salud sobre nuestras dudas, pidamos orientación. Tomemos el cuidado de nuestra salud y de la salud de nuestros hijos en nuestras manos y hagámoslo de manera responsable, acompañados y adecuadamente orientados por especialistas. No tengamos miedo a pedir una segunda opinión, cuando no estemos seguros de algo.










