
En abril de 2025, la Federación Internacional de Diabetes (FID) reconoció oficialmente la diabetes tipo 5, una forma de diabetes vinculada a la malnutrición crónica que afecta principalmente a jóvenes en países de bajos ingresos. Esta clasificación, antes conocida como diabetes relacionada con la desnutrición, marca un hito en la medicina global al visibilizar una condición que durante décadas fue ignorada por los sistemas de salud.
No está asociada a la obesidad, como la diabetes tipo 2, sino a la desnutrición prolongada durante la infancia, que afecta el desarrollo del páncreas. Se presenta en personas jóvenes, delgadas, con bajos niveles de insulina pero sin resistencia insulínica. Requiere tratamiento con insulina, aunque se están explorando terapias orales adaptadas a contextos de bajos recursos.
La diabetes tipo 5 no solo es un tema médico: es un reflejo de las desigualdades estructurales que afectan a millones. La salud global está cambiando, y con ella, la forma en que entendemos el bienestar. La diabetes tipo 5 es una llamada de atención: no basta con mirar los síntomas, hay que entender las causas.










