Según Lorgio Rivera, el juego es fundamental para el desarrollo equilibrado de los niños. Destaca que jugar al menos una o dos veces a la semana es crucial para su bienestar, ya que ayuda a desarrollar habilidades sociales, emocionales y físicas. Rivera advierte que el exceso de actividades deportivas extremas o la sobrecarga de compromisos puede ser perjudicial. No es saludable presionar a los niños con horarios demasiado exigentes; esto incluye las jornadas laborales extensas de los padres, que a menudo dejan a los niños expuestos a un sinfín de actividades sin tiempo suficiente para jugar y relajarse.
Esta sobreexposición puede tener efectos negativos en el crecimiento, llegando a afectar la curva de desarrollo, que en lugar de ascender, puede estabilizarse o incluso aplanarse. En resumen, Rivera enfatiza la importancia de equilibrar el tiempo entre juego y otras actividades para asegurar un crecimiento saludable y armónico.









