
En Bolivia, la salud mental es una prioridad creciente. En 2021, se registraron más de 69.000 casos de trastornos mentales, con una mayor incidencia en mujeres (38.995 casos) que en hombres (30.308 casos) Estos trastornos afectan a personas de todas las edades y contextos, y su impacto va más allá de la salud individual, afectando también a las comunidades y al entorno laboral.
Algunos datos relevantes:
- Prevalencia en jóvenes: Un estudio de UNICEF reveló que ocho de cada diez jóvenes experimentaron angustia, depresión y ansiedad durante la pandemia; sin embargo, el 75% no buscó ayuda psicoemocional
- Gasto en salud mental: En Bolivia, el gasto en servicios de salud mental representa solo el 0,2% del presupuesto total destinado a la salud, muy por debajo de la media mundial del 2,8% (PAHO)
¿Por qué es importante hablar de salud mental?
Hablar de salud mental ayuda a:
- Reducir el estigma y la discriminación asociados a los trastornos mentales.
- Fomentar un ambiente de apoyo y comprensión en la comunidad.
- Promover el acceso a servicios de salud mental adecuados y eficaces.
¿Qué podemos hacer?
- Informarnos: Conocer más sobre los trastornos mentales y sus síntomas.
- Escuchar: Prestar atención a las necesidades emocionales de quienes nos rodean.
- Buscar ayuda: Acudir a profesionales de la salud mental cuando sea necesario.
- Apoyar: Participar en actividades que promuevan el bienestar emocional y psicológico.
La salud mental es fundamental para vivir plenamente. Al cuidarla, contribuimos al bienestar de todos.










