A menudo, el enrojecimiento ocular es menos preocupante que el dolor ocular o los problemas de visión. El enrojecimiento del ojo puede ser el resultado de vasos sanguíneos inflamados en la esclerótica, la parte blanca del ojo. Esto puede ocurrir debido a la sequedad ocular, exposición excesiva al sol, presencia de polvo u otras partículas, alergias, infecciones o lesiones.
La inflamación o infección ocular pueden manifestarse con picazón, secreción, dolor o problemas de visión, como en casos de blefaritis, conjuntivitis, úlceras corneales, entre otros. Algunas causas potenciales pueden incluir resfriados o alergias u otras de mayor cuidado como glaucoma agudo, abrasiones corneales y hemorragias subconjuntivales.
Es importante destacar que el ojo rojo también puede ser un síntoma de condiciones más graves, como uveítis, glaucoma agudo de ángulo cerrado o incluso enfermedades sistémicas como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico.
¿Cuidados que podemos tener en el hogar?
Tratar de dejar descansar los ojos si el enrojecimiento se debe a fatiga o tensión ocular y no requiere ningún tratamiento, reducir la exposición a pantallas.
¿Cuándo contactar al médico?
Ante el dolor ocular o problemas de visión, es importante contactar a un oftalmólogo de inmediato y si se presentan lesiones penetrantes en el ojo, dolores de cabeza con visión borrosa, confusión, visión de halos alrededor de las luces, náuseas y vómitos, es necesario acudir a un centro de salud de inmediato.










