
1. Antes de empezar tu evaluación personal, crea el espacio cálido, privado y seguro para ti
- Elige un momento tranquilo
- Ten papel y lápiz (escribir conecta con lo emocional)
- Respira profundo 2-3 minutos antes de comenzar
- Recuérdate: “No me juzgo, me observo”
2. Evaluación mental y emocional (mente)
Preguntas clave:
- ¿Qué aprendí sobre mí este año?
- ¿En qué momentos me sentí más auténtica/co?
- ¿Qué situaciones me drenaron energía?
- ¿Qué patrones se repitieron (positivos o limitantes)?
Recomendación:
Observa cómo te hablaste a ti misma/o este año. Tu diálogo interno es el termómetro de tu bienestar psicológico.
3. Evaluación emocional profunda (corazón)
- ¿Qué emociones predominaron este año?
- ¿Qué emociones evité sentir?
- ¿Dónde puse límites y dónde no?
- ¿Qué relaciones me nutrieron y cuáles me desgastaron?
Clave terapéutica:
No evalúes si “hiciste lo correcto”, evalúa si te sentiste en coherencia contigo.
4. Evaluación del cuerpo (salud física)
- ¿Cómo respondió mi cuerpo este año?
- ¿Qué señales ignoré?
- ¿Qué hábitos me sostuvieron?
- ¿Qué me faltó escuchar de mi cuerpo?
Mirada integral:
El cuerpo nunca se equivoca; habla cuando la mente se acelera.
5. Evaluación del alma (sentido y propósito)
Esta parte suele olvidarse y es clave.
- ¿Qué me dio sentido este año?
- ¿Dónde sentí conexión, gratitud o plenitud?
- ¿Qué partes de mí quedaron dormidas?
- ¿Qué anhela expresarse más el próximo año?
Desde la salud espiritual:
El alma no pide más logros, pide más verdad y presencia.
6. Cierre consciente del año
Antes de pensar en propósitos, cierra:
- Agradece 3 aprendizajes (aunque hayan sido duros)
- Perdónate por lo que no salió como esperabas
- Reconoce un logro que nadie más ve
Puedes decirte:
“Hice lo mejor que pude con lo que sabía y tenía”
Definir propósitos con sentido (no desde la exigencia)
7. Cómo transformar la evaluación en propósitos reales
Regla de oro:
No más de 3–5 propósitos.
Para cada propósito, pregúntate:
- ¿Qué área toca? (cuerpo, mente, emoción, alma)
- ¿Para qué quiero esto?
- ¿Cómo se sentirá vivirlo?
Ejemplo:
❌ “Quiero cambiar”
✅ “Quiero vivir con más calma y coherencia”
8. Convierte cada propósito en un hábito posible
- Pequeño
- Concreto
- Amable
Ejemplo:
- Propósito: cuidar mi cuerpo
- Hábito: caminar 15 minutos 3 veces por semana
Recomendación de coach:
Si el hábito te genera rechazo, es demasiado grande.
9. Integra cuerpo, mente y alma
Un buen propósito integra las tres dimensiones:
- Cuerpo: movimiento, descanso, nutrición
- Mente: límites, enfoque, auto diálogo
- Alma: sentido, conexión, gratitud
10. Ritual de inicio del nuevo año
Cierra con un gesto simbólico:
- Escribe lo que sueltas
- Escribe lo que eliges
- Guarda tus propósitos en un lugar visible
Mensaje final
Una buena evaluación de fin de año no busca corregirte, busca reconciliarte contigo.
Los mejores propósitos no nacen del “tengo que”, sino del “quiero cuidarme y vivir mejor”.










