
¿Te ha pasado que, de noche, después de mirar tu celular o estar bajo luces artificiales, te entra un hambre inexplicable? No es tu imaginación. Resulta que la luz artificial puede jugar un papel importante en cómo siente nuestro cuerpo, y no solo en el sueño: ¡también en el apetito!
Cuando estamos expuestos a luces brillantes, sobre todo las luces azules de dispositivos electrónicos como celulares, computadoras o incluso las luces LED de las habitaciones, nuestra producción de melatonina (la hormona del sueño) se reduce. Esta hormona no solo nos ayuda a dormir, sino que también tiene que ver con cómo regulamos el hambre.
Al disminuir la melatonina, el cuerpo se confunde, y se activa una respuesta que hace que aumenten los niveles de grelina, la hormona que estimula el apetito. Esto significa que tu cuerpo puede empezar a sentir más hambre, incluso si ya has comido lo suficiente. Además, la luz artificial también puede interferir con otros procesos biológicos, como la regulación de la insulina, lo que también puede llevar a una mayor sensación de hambre.
Entonces, si te encuentras picando algo de noche o deseando más comida justo antes de dormir, no es solo por antojo. Es que la luz artificial está afectando tu cuerpo más de lo que crees. Lo ideal es intentar reducir la exposición a luces brillantes, especialmente antes de dormir, para ayudar a tu cuerpo a reconocer cuándo es hora de descansar y cuándo realmente tienes hambre.










